En los peldaños de tus días
Fui toda lo inoportuna que pude haber sido
atravesando tu puerta
tus muros
tu piel.
Me instalé en los peldaños de tus días
a contar pétalos
de flores oxidadas,
mientras subían y bajaban
las piernas que te abrazaban
a escondidas.
Tú sonreías
mirándote el ombligo
mientras tus pasos
terminaban frente a mí.
Yo clavaba mi mirada en tu boca
con todas mis fuerzas
para que supieras,
para que no te quedaran dudas...

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