Tormenta
La arena donde se hundían mis pies,
se coló en mis sueños,
trayendo hasta mí
la sal de tu recuerdo.
Tu voz despertó mi mirada,
tu risa de siempre
recorrió mis brazos
hasta enredarse completa
en mi cuerpo.
Tus manos
tan cerca y tan lejos
tú y yo
tan cerca y tan lejos.
Tus ojos recorriéndome de pies a cabeza
mis ojos fijos en tu boca,
tu boca ansiosa...
Las paredes al rededor se iban alejando
abriendo el espacio entre tu cuerpo y el mío
tú te acomodaste
con tiempo
con distancia
con cierto estilo incluso;
yo intentaba concentrarme en el momento
evitando cualquier distracción
- como el latido que perforaba mi pecho en ese instante -
quería conservar el momento
hacerlo eterno
pero
como toda tormenta
acaba en medio de la emoción que provoca,
tan abruptamente
que ni siquiera recuerdo si nos despedimos.

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